Objetivos, principios o como se llamen… de la Comunidad Antihistoria

Desde las montañas del norte de México

La Comunidad Antihistoria ha pasado por muchos cambios y nombres, pero desde hace cuatro años, con la creación de nuestro blog, nuestro trabajo se ha ido esclareciendo. Hoy, con una nueva década por delante y con la profundización de los problemas de siempre, nos vemos en la necesidad de replantearnos algunos ejes en nuestra actividad.

Este texto tiene como intención el funcionar como una introducción a nuestros objetivos, principios o líneas de acción que nos proponemos como organización, las cuales englobamos en tres aspectos:

  1. Construcción de la autonomía en la ciudad
  2. Solidaridad con proyectos revolucionarios y afines
  3. Desarrollo de la historiografía y las ciencias como prácticas revolucionarias

Creemos que a través de estos tres ejes, podemos desarrollar una práctica revolucionaria en nuestras localidades y así avanzar un poco más en la lucha contra la civilización capitalista.

Construcción de la autonomía en la ciudad

El centro de nuestra actividad es el norte de México, un territorio lleno de historia de resistencia que ha sido borrada, de ahí nuestro énfasis en el rescate de la historia. Hemos visto que en nuestros territorios la burguesía, el gobierno y la iglesia cometen enormes despojos encontrando un mínimo de resistencia. A esto agregamos que la mayoría de las resistencias que se gestan plantean soluciones desde la legalidad estatal por lo que sus victorias son limitadas y efímeras, contenidas en el corto plazo del reformismo.

Viendo esta situación, hemos visto y estudiado las alternativas que se producen en los territorios del sur. Vemos en la autonomía de los pueblos una alternativa real que provee soluciones inmediatas pero duraderas al ser democráticas y horizontales. No solo vemos esto en nuestro país, las pruebas de que otro mundo es posible, se encuentran en una enorme diversidad de lugares y bajo una gran cantidad de nombres.

Creemos que esto es un beneficio, ya que al tener un imaginario más amplio de lo que es posible en la lucha contra el capitalismo, hemos podido enfocar nuestros esfuerzos en el entendimiento y difusión de estas alternativas, así como tratar de evocarlas en la práctica, en nuestra realidad. En este sentido hemos decidido enfocar nuestros esfuerzos en la ciudad.

Hemos analizado la ciudad desde una perspectiva histórica, desde la teoría y desde la investigación historiográfica, coincidimos con la enorme gama de radicales que han criticado a la ciudad desde Kropotkin hasta Harvey, desde Marx hasta Bookchin y de los situacionistas hasta Öcallan. Y hemos concluido que es necesario crear las instituciones democráticas necesarias para hacer que el Estado deje de tener un supuesto control total sobre las vidas en la urbe.

Explicamos rápidamente. Con instituciones democráticas nos referimos a organismos horizontales de democracia directa, que gestionen las necesidades de un territorio específico o algún sector específico de población. Soviet, asamblea, comuna, cooperativa, federación, poder popular, autonomía, autogestión, comunismo, llámese como quiera, pero la necesidad colectiva de volver a tomar las riendas de nuestras vidas es innegable. En México la comunidad indígena y campesina ya lleva varios años practicando la autonomía con y sin registro oficial y creemos que es hora de llevar esto a las ciudades. No vemos en la autonomía rural un modelo universal, sino una condición de posibilidad histórica para el desdoblamiento de alternativas urbanas.

Al intentar esto, hemos visto con especial atención a los barrios como principal foco de acción. Los barrios de la ciudad, representan la unidad territorial más específica y directa, en la cual se encuentra la enorme diversidad de personas que trabajan, personas que estudian, personas desempleadas, personas de un mismo género oprimido, de la misma raza, personas del mismo pueblo del que tuvieron que huir, gente con los mismos gustos, etc.

Por lo tanto, el barrio se convierte en el centro de nuestra acción militante. Nutriéndonos de experiencias y ejemplos históricos de autonomía urbana, impulsamos proyectos que por más mínimos que sean, demuestran a la gente el poder de la cooperación, las posibilidades de la resistencia y la historia que comparten. Específicamente hemos acompañado proyectos de medios libres y espacios culturales en los lugares donde vivimos, teniendo una relación directa con el territorio, compartiendo problemas de la comunidad. Nuestra intención es la implicación, como superación del acompañamiento simbólico.

Solidaridad con proyectos revolucionarios y afines

En el mismo sentido, sabemos muy bien que de nada sirven estos esfuerzos si nos encerramos en la realidad del barrio. Lo ideal sería que del barrio, la organización pasara a sectores más específicos: sindicatos, colectivos estudiantiles, grupos feministas, brigadas ecologistas, etc., pero mientras eso no sea del todo posible, nos comprometemos a apoyar dentro de nuestras posibilidades a grupos como estos. Abrir condiciones para la discusión, el dialogo, la solidaridad y el apoyo mutuo, sin que esto signifique ceder ante el pragmatismo o la mera contemplación teorética. La revuelta debe ser total.

La historia del socialismo autoritario en el siglo XX es una prueba más que suficiente para dar razón a la vieja idea internacionalista de que la revolución social debe realizarse en todas partes. Claramente esto no sucederá en un levantamiento masivo espontáneo, pero si podemos llegar a impulsar algo parecido, practicando la solidaridad internacional con todos los proyectos revolucionarios que busquen la desaparición de la propiedad privada y el Estado-capital.

A través de difusión digital y análoga, recolectando dinero, protestando, traduciendo, son algunas de las maneras en las que ya nos hemos solidarizado con muchas causas. Hoy esperamos que estas relaciones sean cada vez más directas y efectivas en pos de avanzar en conjunto hacia el futuro que nos imaginamos.

Desarrollo de la historiografía y las ciencias como práctica revolucionaria

A pesar de todos los cambios por los que ha pasado nuestra pequeña comunidad, la constante siempre ha sido el estudio y difusión de la historia. Entre los temas que hemos tratado podemos diferenciar cuatro tipos: 1) Teoría radical de la historia, 2) Estudio de la historia local, 3) Historia de las revoluciones y movimientos sociales.

Por teoría radical de la historia entendemos el ver a la historia como un componente básico para el desarrollo de los proyectos revolucionarios, a través de diferentes lecturas hemos llegado a la conclusión de que el estudio histórico revela procesos y necesidades que no son perceptibles. Ver estos cambios nos permite desarrollar estrategias para resistir. No queremos atascarnos en una histórica crítica ulterior a la historiografía oficial, sino una teoría radical de la historia.

En el mismo sentido, el estudio de la historia local es esencial para el entendimiento de la realidad en la que se vive en ese momento. Creemos que debemos estudiar todos los aspectos sociales, económicos, políticos y culturales que nos permitan un mejor entendimiento de la sociedad de la que somos parte para así, actuar para transformarla. Consecuentemente, para la crítica de la producción historiográfica oficialista a nivel local.

Precisando: el estudio específico de las revoluciones y los movimientos nos ayuda a visualizar aporías que sostienen las derrotas, pero también victorias, grandes y pequeñas, como condición de posibilidad para la acción y a la vez nos inspiran para seguir adelante. En este punto desarrollamos nuestra labor solidaria, al difundir las historias de los movimientos que apoyamos para lograr una mejor comprensión de los mismos.

Sin embargo, nadie dijo que nos limitamos al estudio de la historia. Es inútil proclamar la superioridad intelectual de una sola disciplina, por lo que nuestro ejercicio se ha ampliado a otras ramas de las ciencias y seguirá abierto para todo tipo de colaboración que contribuya al desarrollo de una ciencia que no esté al servicio de la burguesía ni de la dominación.

Palabras finales

Esta presentación a modo de invitación pretende solucionar algunas dudas sobre nuestras posturas y nuestra acción, para así animar la colaboración entre personas interesadas y organizaciones dispuestas a establecer un contacto solidario con nosotrxs. Con esto no pretendemos alcanzar la perfección ni la pureza total de nuestro esfuerzo, somos personas y derrumbar a un sistema civilizatorio no es cualquier cosa, pero por algo debemos comenzar.

¡Por el comunismo y la anarquía!

¡Una Rojava en cada barrio!

Hacia el 2022 el año de Ricardo Flores Magón

Comunidad Antihistoria

2 comentarios sobre “Objetivos, principios o como se llamen… de la Comunidad Antihistoria

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