Apoyo mutuo, cooperativismo y revolución en el siglo XXI – Arnoldo Diaz

Arnoldo Diaz

Les cuento eso, compas, para que vean eso que el chiste es no te dejas, el chiste es que no sólo nomás digas. Enfréntalo, hazlo, búscalo, invéntalo, créalo. Es eso.

Subcomandate Moisés

Lxs compas de la Cooperativa Soluciones ASEV, me habían pedido escribir una pequeña introducción para un compendio de textos sobre su experiencia como cooperativistas. Claramente no me pude negar porque sin este proyecto la mayoría de los míos no hubieran sido posibles. Casi todo movimiento y proyecto en Monterrey, NL, de los últimos 5 años encuentra a sus cómplices en este lugar.

La Cooperativa se ha convertido en un ejemplo de lo que la solidaridad y el trabajo sin patrones puede llegar a lograr. Labor importantísima dada la historia de la ciudad en la que se desarrolla, que no es particularmente una tierra fértil para proyectos de este estilo. Las nuevas generaciones tienen al alcance una experiencia cooperativa de la cual aprender, muchxs no tuvimos eso cuando nos adentramos a la vida de la crítica y la militancia.

Para fortalecer dicho esfuerzo me di a la tarea de plantear algunas ideas y prácticas que sitúan la cooperación en el centro de la convivencia de la humanidad. El apoyo mutuo, la cooperación y la revolución son conceptos que han guiado las prácticas socialistas a lo largo de su existencia pero que hoy en día sufren de la apropiación de los grandes medios de comunicación y la política “social” de la burguesía.

Este texto es un pequeño intento por esclarecer dichos conceptos y dotarles un sentido revolucionario una vez más. Esta versión fue hecha para su difusión previa al lanzamiento del libro. Se incluye a manera de anexo un texto de la Cooperativa escrito para la revista Av. Aztlán en la cual participo y misma que se imprime en sus talleres.

Factor en la evolución

Frente a las teorías que proclamaban que la humanidad como la naturaleza avanzan hacia el futuro solamente a través de la lucha entre iguales y distintos, ante quienes predican la supremacía del más fuerte sobre el más débil como una ley de la naturaleza que permea en lo más profundo de la psique para que ser reproducida por la sociedad, existe la teoría del Apoyo Mutuo.

Piotr Kropotkin es quien dio a este concepto su significado más profundo, para ello Kropotkin critica dos posturas contradictorias. Primero critica la postura del darwinismo social el cuál sitúa la lucha despiadada entre las especies por sobrevivir como el principal factor en la evolución de los individuos, la cual se reproducía de manera “civilizada” en las sociedades humanas. Segundo, aunque Kropotkin retoma las posturas del apoyo mutuo de muchos otros pensadores como Kessler y A. Sutherland, se diferencia de ellos al apartarse del amor y la familia como fuerza explicativa para el instinto de apoyo mutuo en las especies.

Kropotkin ejemplifica:

No es el amor, ni siquiera la simpatía […] lo que induce al rebaño de rumiantes o caballos a formar un círculo con el fin de defenderse de las agresiones de los lobos; de ningún modo es el amor el que hace que los lobos se reúnan en manadas para cazar.

El apoyo mutuo va más allá del amor y la simpatía personal. Es resultado del instinto de la sociabilidad, el cual compartimos con una enorme cantidad de especies animales en el mundo. Dicho instinto ha mostrado la fuerza que se puede adquirir en colectividad para la sobrevivencia de las diversas familias animales que hoy pueblan el planeta.

            Partiendo de esta idea, el científico anarquista planteó el papel del apoyo mutuo en el reino animal y en los diversos momentos de la humanidad, desde la prehistoria hasta la civilización capitalista, todo a través de la observación de la naturaleza, la lectura de la historiografía y las ciencias sociales que lograban complementar la historia del apoyo mutuo en el continente europeo.

            Hacia el final de su libro, Kropotkin hace amplia mención sobre el movimiento cooperativista. El autor expone los orígenes medievales de dicho movimiento y el papel que éstas jugaron en la creación de las ciudades libres europeas, pero al ser éstas derrotadas por las monarquías absolutistas el movimiento continuó con una menor importancia, pero siempre presente.

            Durante el siglo XIX las cooperativas tuvieron fuerte presencia en Alemania, Inglaterra, Holanda, Dinamarca y Rusia. Sus partidarios –en palabras de Kropotkin- están firmemente convencidos de que la cooperación conducirá a la humanidad a una forma armoniosa superior de relaciones económicas. Dicho optimismo es comprensible si lo situamos en un mundo donde dichas estructuras podían encontrarse en cualquier lugar, el mismo autor comentaba sobre Rusia: en todo el mundo trabajador, hallamos artiéli [cooperativas] permanentes y temporales, para la producción y para el consumo, y en todas las formas posibles; entre los ejemplos destacan las cooperativas de fugitivos de Siberia.

            El cooperativismo, entonces, se inscribe en la larga historia de manifestaciones del apoyo mutuo que permiten nuestra supervivencia como especie. Una historia que continúa contándose hasta el siglo XXI y que hoy más que nunca busca posicionarse como una alternativa concreta contra la explotación capitalista de nuestro mundo y nuestros cuerpos.

            No nos encontramos hoy en el panorama optimista de los cooperativistas ingleses del siglo XIX, pero podemos encontrar manifestaciones del cooperativismo en todo el mundo, algunas pequeñas otras grandes y algunas revolucionarias. En los siguientes apartados nos concentraremos en describir algunos aspectos del cooperativismo y su desarrollo en dos de los movimientos revolucionarios que están marcando la historia del siglo XXI: el zapatismo y el confederalismo democrático.

La Revolución a la vuelta de la esquina.

Sin duda alguna el levantamiento en Chiapas en 1994, y la construcción de las comunidades autónomas que derivan de la rebelión, es el referente por excelencia del pensamiento revolucionario. Esto en parte por la herencia de más de 500 años de rebeldía y resistencia a la colonización, así como por la manera en la que integran todas esas enseñanzas a la construcción de territorios autónomos en medio de una de las épocas más salvajes del capitalismo.

            No creo ser la mejor persona para poder exponer los logros del zapatismo de manera plena, ya que nunca he podido visitar las comunidades zapatistas en Chiapas. Afortunadamente contamos con comunicados, pláticas que han salido desde los medios libres que nos pueden dar una idea de lo que sucede al interior de las comunidades, así como diversos artículos y experiencias de compas que sí han tenido la oportunidad de visitar los territorios autónomos.

            La economía es uno de los pilares principales en la construcción de la autonomía zapatista. Para esto se hace hincapié en el respeto a la madre tierra, eje central del pensamiento indígena que rige las actividades productivas dentro de los territorios zapatistas y el resto de las comunidades originarias en el país. Es una economía que no busca extraer recursos que no tengan una función real en la vida de las personas, ni busca la acumulación a costa de la explotación de las personas.

Actualmente la subsistencia de las familias se consigue a través del cultivo agroecológico de la propiedad individual, en dichos territorios cada familia cuenta con su huerta donde se cultiva cebolla, cebollin y diversos condimentos que se utilizan en la cocina. Al mismo tiempo se cuenta con extensiones de tierra que se trabajan en colectivo que proveen ganado, maíz, café y miel.

            Este no siempre ha sido el modelo dentro de las comunidades, el subcomandante Moisés nos relata:

[…] al principio empezamos a trabajar la tierra, así colectivos, todos, o sea nadie hacía su pedazo de milpa, sino juntos completamente todos. Entonces a veces viene el problema de mucha lluvia, de mucha sequía, o pasa tormenta, entonces empezamos a perder. Entonces los compañeros empiezan a decir que no, así no, mejor nos vamos a organizar, nos pongamos de acuerdo cuántos días vamos a dar el trabajo colectivo y cuántos días vamos a trabajar lo nuestro.

Son las mujeres quienes realizan esta propuesta al ser las encargadas tradicionales de las huertas de la familia. Siendo esto un ejemplo tanto de la evolución del pensamiento zapatista al ser llevado a la práctica como de la importancia que tienen las mujeres en el esquema económico, político, social y cultural dentro de los territorios autónomos.

            Tenemos que tener siempre en cuenta que la apuesta del zapatismo es una propuesta en constante construcción. No pretenden dictar recetas, simplemente hacen lo que creen que es necesario para el bien de su comunidad y si no funciona intentan otra cosa hasta que se resuelva y surjan nuevos problemas.

            Es quizá esta postura la que más repiten y la que menos escucha el sector más ideologizado de la izquierda mexicana en la amplitud de la palabra –progres, marxistas de todo tipo y anarquistas diversos. Las mismas se basan más en cuestiones identitarias convertidas en teoría, que, en el pleno conocimiento de la historia de los pueblos originarios, de la lucha zapatista y de la civilización en general. Una de esas críticas es hacia el sistema de venta y compra de productos zapatistas en el mercado local y global.

            Una crítica considerablemente inútil si nos situamos en el contexto de guerra al que es sometido el EZLN y las comunidades autónomas por parte del Estado mexicano. Condición que les obliga a integrarse de una manera u otra al sistema capitalista encontrando la manera de ganarle, aunque sea un poco:

Ejemplo: algunos colectivos de los compas cuando es tiempo de las ventas, ya sea maíz, ya sea frijol, ya sea ganado, lo que hacen los compas es que se organizan como colectivo y entonces digamos así que se pasan como tipo coyote, para competir con el coyote. Por ejemplo si yo soy zapatista y el compa es el comprador del café, del ganado, del maíz, entonces él va a dar, creo que ahorita estuvo a 23 pesos el kilo de café, entonces yo como zapatista investigo cuánto es lo que se compra donde compra el coyote, si allá se vende a 40 pesos y aquí el coyote es el que paga 23 entonces cuánto está ganando. Lo que hago yo ahí es la cuenta de cuánto voy a gastar en el transporte y cuánto puedo subir yo, si él está pagando a 23 pesos el kilo entonces yo tengo que pagar a 24. Y entonces así vienen los compas zapatistas y hasta los partidistas, entonces el coyote ya no tiene su cliente. Entonces cuando el coyote escucha que yo estoy pagando 24 pesos y él 23, vuelve a competir conmigo, paga a 24 pesos. Entonces lo que el zapatista hace es que hace su cuenta otra vez, todavía puede, ahora pago a 25 pesos el kilo. Es competencia como de tipo coyote a coyote, ¿me entienden? Ésa es la lucha.

Lo que aquí nos relata el sub. Moisés es uno de los ejemplos de cómo el zapatismo intenta sobrevivir a través del trabajo cooperativo en la Hidra Capitalista. Porque sí, es necesario sobrevivir en este mundo sin ser motivo de desprestigio para la lucha, al contrario, la lucha de hoy es para sobrevivir.

            Los mismos zapatistas afirman que hacer esto no es algo que les encante, que tienen en claro que al capitalismo hay que destruirlo y que una de las maneras de llegar a dicha destrucción es la apropiación de los medios de producción y que para llegar a tal el trabajo cooperativo nos permite tomar la experiencia necesaria para lograrlo.

            Y no solo en la cuestión de la tierra y de la producción se ha desarrollado el cooperativismo. La salud y la educación también se autogestionan de manera colectiva, pero no siempre fue así, en un principio estos sectores se desarrollaron principalmente por el apoyo de las ONG’s y las donaciones solidarias, pero cuando empezaron a faltar, fue necesario replantearse dichos proyectos para sacarlos adelante y resolver los problemas que iban surgiendo:

Entonces les estaba diciendo que en el proyecto, en los donativos, y que entonces tenemos que corregirnos, y cuando encontramos la forma de cómo vamos a corregirnos entonces ya allí no les gustó los que buscan el proyecto. Porque dijimos: vamos a tener que reproducir, no es nada más gastar, entonces tenemos que pensar qué cosa es lo que vamos a reproducir para que entonces un día que ya no hay proyecto, un día que ya no hay donativo de nuestros hermanos y hermanas, compañeras y compañeros solidarios, entonces sí sabemos resistir como antes.

Aquí debemos señalar el papel de las ONG’s cuya ayuda siempre viene condicionada de intereses muchas veces ajenos a las personas que la conforman, pero la propia estructura de financiamiento de éstas las condiciona y hace imposible su efectivo funcionamiento, limitándose –salvo grandes excepciones- a un papel paternalista. Ante esto, la autogestión y el cooperativismo se plantean como alternativas a largo plazo, no como solución inmediata.

            Una solución que ha surgido de las comunidades es la creación de Bancos Autónomos Comunitarias (BAC). Dicho banco adquiere su ingreso a través de donaciones solidarias, la venta de productos básicos como el jabón, la sal o el azúcar, que se pagan con las ganancias de la venta del frijol, el maíz, el café y el ganado, y la aportación de un peso mensual por persona en los caracoles. Con este ingreso el BAC realiza créditos a zapatistas y no zapatistas con un interés mensual de 15% que va a parar a los fondos de salud y educación, se aprovechan, como bien admite el sub. Moisés, pero no tiene comparación esta tasa de interés ante la deshumanización de los bancos capital, por poner un ejemplo:

[…] si yo presto 10 mil pesos en el banco autónomo, entonces si mi hijo o mi esposa logré curarlo, pago el 2% del interés; y si entonces no logré curar, falleció mi hijo o mi esposa, es que también ya el prestado perdió, ya no lo devuelvo. Es un acuerdo que tienen en la zona, así como se perdió la vida de la familia, entonces también el dinero se va ahí.

Para aquellas personas que quisieran idealizar al zapatismo y al proceso revolucionario estas prácticas podrán parecerles insignificantes, contradictorios o contrarevolucionarios, pero todo esto es el resultado de la práctica cooperativa que ha sido perfeccionada en las comunidades indígenas desde su formación y a pesar de la colonización. No hay que confundirnos, lxs zapatistas son conscientes de que siempre hay algo que corregir y tienen muy en claro el camino que quieren seguir para continuar su trabajo:

Nuestra resistencia económica debe ser de expropiar los medios de producción, las maquinarias para producir la tierra y las fábricas, trabajar colectivamente sin explotar a nadie. Propiedad colectiva, porque la tierra es de quien la trabaja, la tierra no se compra, no se vende, ni se renta. Y las fábricas son de quienes las trabajan colectivamente para el bien común de su sociedad. Y también las grandes tiendas deben pasar en sus manos de los empleados. Y así con todo lo que explota el trabajo de otros para enriquecerse a cambio de la pobreza del trabajo.

Estas comunidades se posicionan de esta manera en la vanguardia de la tradición cooperativista y refleja la naturaleza del apoyo mutuo en la práctica cotidiana de la humanidad para sobrevivir ante el yugo de la civilización capitalista.

La lucha contra la civilización

En el Medio Oriente, en lo que se le llama el cuerno de la abundancia o Mesopotamia, existe un pueblo con más de 5000 años de resistencia y rebeldía que hoy en día está marcando el camino a seguir para las nuevas revoluciones sociales. Estamos hablando de la Federación Democrática de Siria del Norte o Rojava, una de las 4 regiones de Kurdistán. Rojava lo conforman 3 cantones: el Cantón de Afrin, el Cantón de Jazira y el Cantón de Kobanî, en este último se desató un proceso revolucionario que hoy reúne a mujeres y hombres de todas las etnias, religiones y posturas políticas del territorio.

Las montañas de Kurdistán vieron nacer la agricultura, en ellas se han heredado milenios de tradición comunal y cooperativa. Pero con esos miles de años también ha llegado la colonización de los imperios más antiguos y los Estados más modernos. Esto ha llevado al territorio a una situación de pobreza que sus habitantes simplemente no aguantaban más. Tras la guerra declarada al Estado Turco desde la década de 1980, el Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) fue creciendo a tal grado que cuando se viene la crisis política en Siria en el 2011 fueron capaces de liberar el territorio del norte del mismo país, desarrollando lo que llaman: confederalismo democrático.

            Dicha propuesta se desarrolla en la teoría por el líder histórico del PKK: Abdulah Öcallan; quien se encuentra encarcelado por el Estado turco. Öcallan sintetiza las interpretaciones más radicales de las ciencias sociales y las humanidades del siglo XIX y XX, sobresaliendo su conocimiento en Marx, Bakunin, Braudel y Foucault. Pero la base de su pensamiento es la experiencia histórica de la civilización y del pueblo kurdo en ella, identificando en el Estado, el Patriarcado y la Urbanización como las principales características de la civilización que oprime al mundo occidental desde hace 5000 años y contando.

            En contraposición a la civilización patriarcal, autoritaria y urbana existen, según Öcallan, 90 mil años de tradición de la civilización Matriarcal, Democrática y Ecológica. Dicha civilización corresponde a lo que el marxismo ha llamado comunismo primitivo y en general llamamos prehistoria, pero que existe hasta el día de hoy. Es quizá en este momento casi olvidado de la historia de la humanidad en la que se desarrolla el instinto de ayuda mutua del que habla Kropotkin.

            Öcallan desarrolla esta idea basándose en los descubrimientos y teorías de Gordon Childe y las complementa con las evidencias más actualizadas –por lo menos hasta el momento de su captura- sobre arqueología de las montañas kurdas, lugar donde esta tradición ha perdurado a pesar de la larga historia de la civilización y sus consecuencias. El día de hoy estos descubrimientos continúan en crecimiento ya que tras la revolución se ha impulsado el estudio de diversas zonas de la región. Desafortunadamente son pocos los trabajos en esta materia los que se han traducido al español.

            Como aquí no podemos detenernos a explicar los 5000 años de civilización nos conformamos con la descripción de la Academia Económica de Rojava sobre la situación del Kurdistán sirio en su pasado reciente:

El régimen sirio vio los recursos de Rojava como su almacén. El trigo era cultivado aquí y vendido por el Estado, el cual era procesado en una región diferente y solo entonces era vendido a la gente. Ninguna fábrica ni taller que activase el procesamiento de los bienes agrícolas que crecían en el cantón de Jazira estaba permitido.

La falta de industrialización, el abandono y la propiedad estatal exigieron que en esta zona se desarrollara una alternativa a la explotación capitalista de la propiedad privada y al peligroso juego de la propiedad estatal que propone el mal llamado socialismo real.

Para luchar contra estas dos alternativas la solución que se encontró fue la participación política directa y democrática de todas las personas que habitan el territorio kurdo, sin importar su nacionalidad, credo o género. En la economía la participación democrática se vive a través de la economía social o cooperativa estipulada por el Plan de la Economía del Pueblo, que intentaré explicar a continuación. Aclaro que al calor de la guerra lo que aquí exponemos puede ser ya viejo, próximo a transformarse o limitado a ciertas zonas y cantones.

2012 fue el año en que en las zonas liberadas se abolió la propiedad privada en el sentido tradicional, ahora se utiliza la propiedad por uso, la cual literalmente significa que la persona o personas que utilizan un edificio o casa pasan a ser dueñas de esa propiedad. Las propiedades nacionalizadas por el Estado Sirio se colectivizaron y se manejan a través de las cooperativas, siendo esto el cimiento de la economía kurda. Un tercio de la economía de Rojava pertenece a los consejos de trabajadores que están afiliados a los concejos municipales, pero la propia falta de industrialización en el norte sirio hace que este tipo de administración sea minoritario.

Todas estas actividades se realizan de forma en la que se haga la menor cantidad de daño posible a la tierra, se han construido cooperativas energéticas que plantean nuevas alternativas frente a los combustibles fósiles. Acompañando este intento se ha lanzado en los últimos años la campaña Make Rojava Green Again (Hacer Rojava verde de nuevo) donde se plantea además del uso de energías limpias, la reutilización de aguas grises y la reforestación total del territorio.

Las cooperativas en Rojava están estrechamente relacionadas con el sistema de comunas que son las herramientas básicas de la gestión de los autogobiernos en la zona. Los pasos para crear una cooperativa son los siguientes:

[…] la idea se presenta a las comunas cercanas a la localización de la cooperativa propuesta, o al consejo de comunas. Las comunas o el consejo tienen la tarea de encontrar a las familias pobres y las familias con necesidades para que formen parte de las cooperativas. La comuna determina los empleados de las cooperativas. De hecho, la cooperativa está conectada a la comuna. Después, el centro económico de Rojava le da la mitad del dinero necesario y las semillas a la cooperativa como un préstamo. Cada cooperativa es por lo tanto fundada con los medios de la revolución. Todos estos pasos hacia la fundación de una cooperativa son dados por el Centro Económico y las Administraciones Autónomas en colaboración. Las cooperativas se quedan con el 70-80 por ciento de los ingresos cuando venden sus productos. Solo el 20-30 por ciento se le da al Centro [Academia] Económico de Rojava.

Ésta no fue la primera distribución de la tierra y la economía que se tuvo. Al principio la tierra se trabajaba de manera individual repartiéndose 50% de los productos al individuo y 50% a los gobiernos autónomos.

Para tener una idea de lo amplio y benéfico que son las cooperativas se cuentan con algunos datos y ejemplos:

En Serêkaniyê, más de 30.000 dunams (decáreas) de tierra fueron transferidas a las cooperativas y cosechadas. En Derîk, la ciudad más verde de Rojava, las cooperativas plantaron más de 50.000 árboles frutales. En Amuda (Amûdê/ Amouda), más de 20.000 hogares fueron organizados bajo cooperativas agrícolas.

Aquí nos damos cuenta de que no se trata de un caso aislado y único, tampoco de una zona despoblada, hablamos de todo un territorio complejo y habitado por diversas especies animales, en donde la humanidad está luchando la batalla en contra de la Civilización que a nosotrxs también nos ha llevado a la desesperación y la muerte.

            Por último, pero no menos importante, podemos observar que detrás de la imagen romantizada de las guerrilleras kurdas, son las mujeres quienes forman la vanguardia en la economía y en la participación política. La mayoría de las cooperativas han sido iniciadas por las mujeres en sus respectivos municipios y cada vez son más las cooperativas exclusivamente para mujeres que se extienden a lo largo del territorio liberado.

Algunos comentarios finales

Para este momento me supongo que quien lee estas líneas se está preguntando: “Y todo esto ¿Qué tiene que ver con la Cooperativa Soluciones Asev?” pues bien permítanme contestarles. Lo que he tratado de hacer es estas líneas es dejar en claro que el esfuerzo de lxs compas no debe entenderse como un intento aislado por salir de la rutina del trabajo asalariado, ni tampoco como una vanguardia que nos guía a la revolución. Debemos comprender el esfuerzo de lxs compas en la amplia historia del Apoyo Mutuo en la humanidad.

            Tanto Kropotkin como Öcallan y lxs zapatistas lo han dejado muy claro, no estamos hablando de un nuevo estilo de vida único ni utópico, estamos ante una realidad social de 90 mil años, según Öcallan, en los que los últimos 5000 años ha sido atacada, explotada y dominada, misma que llega al continente americano hace ya 500 años.

            Entonces, el esfuerzo de lxs compas -y de toda cooperativa- debe verse como una de las muchas manifestaciones de esta herencia, misma que nos puede llevar a un futuro más claro que el que vislumbra la civilización del Estado, el Patriarcado y la Urbanización, las características de un sistema socialista se gestan en las contradicciones del capitalismo.

           El movimiento cooperativista se enmarca hoy como una más de estas contradicciones, antigua pero también en constantemente transformación de manos de revolucionarixs comprometidos como es la población en Rojava y Chiapas; y de manos de compas que en los lugares más afectados por la bestia capitalista intentan cambiar las cosas, como lo son nuestrxs compas de la Coope.

            Me permito terminar este texto con uno de los pensamientos finales del “Apoyo Mutuo” de Kropotkin:

Dicho más brevemente, ni las fuerzas abrumadoras del Estado centralizado, ni las doctrinas de mutuo odio y de lucha despiadada -que provienen, ordenadas con los atributos de la ciencia, de los filósofos y los sociólogos obsequiosos-, pudieron desarraigar los sentimientos de solidaridad humana, de reciprocidad, profundamente enraizados en la conciencia y el corazón humanos, puesto que este sentimiento fue criado por todo nuestro desarrollo precedente.

Arnoldo Diaz

Bibliografía

Strangers In A Tangled Wilderness, “A People’s Economy” en A Small Key Can Open A Large Door (2015)

Kropotkin, Piotr, Apoyo Mutuo. Factor en la Evolución

Apuntes de bases de apoyo del EZLN para su participación en la compartición en Rebeldía Zapatista, septiembre 2014, núm. 3.

Moisés, Subcomandante, Economía desde las comunidades I y II. Subcomandante Moisés.

Rojava: Economía y cooperativas en plena revolución. Traducción de Rojava Azadí

Para estar al pendiente de las noticias y discusiones sobre la economía social y los procesos revolucionarios antes mencionados se recomienda seguir Rojava Azadi y Enlace Zapatista.


 

El cómo y porqué de una Cooperativa

Una pequeña experiencia de cooperativismo en la ciudad de las montañas

La cooperación descansa en el simple hecho de que como seres humanos nos necesitamos mutuamente

James Peter Warbasse

La cooperativa surge de una serie de pláticas en torno a tener una forma de financiamiento propio, una manera de no depender de patrones, de sus esquemas y de sus horarios. Las primeras pláticas sobre esto se comenzaron en los primeros meses del 2011.

A lo largo de casi 2 años se realizaron estudios, reuniones, agendas, así como se fue ahorrando dinero y acumulando piezas y refacciones de copiadoras (quedando definido el giro que tendría la sociedad).

En agosto del 2012 se concretó el proyecto, se definieron fechas y para septiembre ya teníamos un espacio rentado, que se fue acondicionando con muebles regalados y propios, con las cosas y materiales que habíamos acumulado durante casi 2 años. La cooperativa inició operaciones formalmente el 1º de octubre del 2012.

Desde el principio acordamos que el ahorro, la reinversión, la expansión de cartera de clientes, el aumento de nuestro capital social (los bienes de la cooperativa) eran preferibles al aumento de sueldo y de prestaciones, enfocados en que es más importante que crezca la cooperativa a que lo hicieran nuestros bolsillos a tontas y a locas.

El primer año fue difícil por la poca entrada, por carecer de insumos e inversión, por carecer de conocimientos de administración, ventas, leyes, etc. Pero obtuvimos ganancias y crecimiento.

A la fecha hemos logrado consolidar toda una imprenta digital con la cual podemos ayudar a circular proyectos como el de Av. Aztlan, Nuestra Voz, San Luisito y algunos más. Entre nuestros productos y servicios hay lonas, volantes, tabloides, comandas, recetarios, imanes, viniles, microperforados, tarjetas de presentación, invitaciones, copias, y un largo etcétera.

En cuanto al interior de la cooperativa nos regimos por asambleas, las cuales se celebran cada 6 meses y una asamblea anual, la que establece las metas a seguir y las formas de realizarlo.

Al ser la asamblea el máximo órgano de decisión, las decisiones que en ella se toman son de central importancia y se hacen con la mayor seriedad, planeación y orden posible. A pesar de no ser ni contadores ni administradores, nuestras juntas incluyen y no se restringen a análisis de índices de ventas, de desenvolvimiento de los productos, perspectivas del mercado, etc.

Para nosotros es un orgullo tener un proyecto horizontal y autogestionario, donde somos las y los trabajadores los que decidimos. Este proyecto no es fácil, el sistema ha buscado educarnos para obedecer, para callar, y no para estar en posiciones de decisión, y al volver estas colectivas, la crítica, la autocrítica, el aceptar las opiniones de los demás, el reconocer errores, el no tener dogmas, el buscar el consenso, se vuelven partes vitales de nuestro proyecto. Sin todo esto no habríamos avanzado.

Sin más que agregar, queremos hacerles una invitación a acercarse por cualquier tipo de ayuda, asesoría o impresión, con gusto podemos compartir nuestro conocimiento y experiencia.

Cooperativa Soluciones Asev

2 comentarios sobre “Apoyo mutuo, cooperativismo y revolución en el siglo XXI – Arnoldo Diaz

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