Aproximaciones libertarias a la Ecología Política. Notas para las ciencias de la rebelión (II)

Sergio Reynaga

Advertencia: Este texto surge en la necesidad de traer algunos de los ejes políticos clave del anarquismo histórico al debate contemporáneo, no pretende arrojar soluciones teóricas al grado de verdad-absoluta, sino iniciar la actualización de nuestro trabajo en el aquí y ahora.

Resumen: Sin lugar a dudas, la emergencia que la crisis civilizatoria nos opone, llega a su punto de riesgo más álgido, cuando por primera vez en la historia, podemos ver a modo de posibilidad la pronta aniquilación de nuestra especie. De tal manera que dicha catástrofe, de algún modo ha logrado traspasar los límites de la ciencia-ficción. No obstante, tal aceleración también hace urgente la transformación de la sociedad y la composición de alternativas que posibiliten un mejor y mayor desplazamiento temporal para la naturaleza y el género humano. Así pues, este ensayo pretende en el mejor de los casos, esbozar algunas cuestiones cruciales para la suma contingente de las revueltas epistémicas que acumulan conocimiento y potencian la invención de prácticas relacionales de la libertad.

Ecología política

La confrontación con la tecno-ciencia, que se sostiene en relaciones satélite con el poder, nos opone la urgencia de plantearnos la composición de revueltas epistémicas, lo que Toledo llama “ciencia con conciencia”, parece potenciar más bien el despliegue del principio de rebelión como origen de la labor científica, es decir, una ciencia para la rebelión.

     En este sentido la crítica y la crisis, son figuras vinculantes, toda vez que abren espacio entre la emergencia del colapso y la composición de alternativas de transformación profundas, dicho de otra forma, en la labor de construcción de relaciones ecológico-políticas otras, que posibiliten vínculos relacionales democráticos y horizontales, en detrimento de la dominación y sus múltiples matrices:

Dos corrientes de avanzada, el pensamiento complejo y el pensamiento críti­co, confluyen para dar lugar a una mirada científica a la altura de los complica­dos procesos del mundo globalizado. Esa nueva óptica logra resolver dos mag­nas limitaciones del pensamiento contemporáneo: Por un lado adopta un enfoque integrador, holístico o interdisciplinario, pues aborda de manera con­junta, no separada, los procesos naturales y los procesos sociales; por el otro, trasciende la visión dominante de una (tecno-) ciencia al servicio del capital cor­porativo, para adoptar una ciencia con conciencia (ambiental y social) que ya no busca solamente interpretar al mundo ni transformarlo sino, para ser más pre­cisos, emanciparlo. Se trata de una definición de la ecología política, que con­vierte a esta nueva área del conocimiento humano en un campo potencialmente poderoso en las luchas de la humanidad por salir del caos global cada vez más evidente al que le ha condenado la civilización moderna o industrial.[1]

Tales acordes, se relacionan y develan las dos caras del castigo y la repetición: una doble explotación, la del trabajo y la naturaleza. Reconocer la condición globalizada del mundo, nos exige la implicación con la contradicción ecológica y la crisis civilizatoria, así pues, reconocer las condiciones de desigualdad y castigo generalizado al trabajo en el mundo social, significa reconocer los efectos que dicha explotación genera en la naturaleza, más aún: la transformación de nuestras relaciones sujeto-sujeto, nos coloca en la auto creación como posibilidad fundacional de la vinculación social, lo que significa que no solo es un problema sistémico, sino ético-político y relacional, lo que nos opone la necesidad de transformar profundamente también las formas en las que llevamos a cabo nuestras relaciones.

De este modo, posiblemente pueda quedar claro que, la funcionalidad de los conceptos en la producción de lo cotidiano es un acorde inicial solamente, y que se forma en una figura circular: el horizonte práctico, o dicho de otra forma: la praxis. Pues la condición parece ser la coherencia, tanto en lo referente al aparato teórico y metodológico, como a lo referente a nuestras conductas, para hacer posible una forma de vivir otra, para emancipar el mundo, hace falta desplazarnos en los medios cargados del fin.

Decrecimiento

Nadie debería trabajar. Proletarios del mundo… ¡descansad!

Bob Black

Si partimos del supuesto de que el sujeto del capitalismo contemporáneo, es el consumidor, podemos acercarnos a una explicación inicial del decrecimiento. No obstante, para colocar dicha cuestión en el espacio global, habría que decir, que se trata de una alternativa de limitación al consumo de masas. Este ejercicio, decrecer, nos opone la urgencia de la auto-limitación, es decir la satisfacción de necesidades básicas, garantizar las condiciones materiales para el despliegue de una vida plena, eliminando toda posibilidad de acumulación y por lo tanto de súper explotación de los recursos. En este sentido, significa reducir la escala de producción y de consumo.[2]

     Por otra parte, descomplejizar la sociedad también supondría recomponer algunos espacios donde la descomposición es más que evidente. En esta medida, el trabajo aparece como uno de los factores clave de la dominación, toda vez que se produce en la aceleración, para decirlo de una forma más precisa: en la desaparición del tiempo como espacio vital de la humanidad, reduciéndolo a un valor mercantil, no es más que una figura fundacional de la producción de capital. Así pues, una de las vicisitudes a las que se enfrenta el decrecimiento puede ser esbozada la moral del capitalismo. A propósito, puede ser útil el siguiente pasaje de Lafargue:

La moral capitalista, lastimosa parodia de la moral cristiana, anatemiza la carne del trabajador; su ideal es reducir al productor al mínimo de las necesidades, suprimir sus placeres y sus pasiones y condenarlo al rol de máquina que produce trabajo sin tregua ni piedad. (…) Esta locura trae como resultado las miserias individuales y sociales que, desde hace siglos, torturan a la triste humanidad. Esta locura es el amor al trabajo, la pasión moribunda por el trabajo, llevada hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de sus hijos. En vez de reaccionar contra esta aberración mental, los curas, los economistas y los moralistas han sacralizado el trabajo. [3]

Ahora bien, tal situación deshumaniza las condiciones básicas para la vida plena, en este sentido es en el que se propone el decrecimiento como posibilidad emancipatoria, toda vez que puede precisar la recuperación de los vínculos societarios como principio de una política relacional democrática, hacía la autonomía alimentaria y la economía de carácter solidario.

La organización de la sociedad es otro factor que pudiera presentarse como figura medular del ejercicio de decrecer, el tiempo parece ser clave, abordarlo como espacio para la vida y la construcción de un horizonte ético. Esta confrontación pasaría por una re significación, o una posición lúdica de la creatividad, dislocar la relación del trabajo en la acumulación y la explotación, hacía el placer y la satisfacción de necesidades comunes. A propósito del tiempo libre en el capitaloceno, puede ser útil la siguiente explicación:

La alternativa a trabajar no es el ocio solamente. Ser lúdico no es ser estático. Aunque valoro el placer de la pereza, nunca es más satisfactoria que cuando sirve de intermedio entre otros placeres y pasatiempos. Tampoco promuevo esa válvula de seguridad disciplinada y gerenciada llamada “tiempo libre”; nada de eso. El tiempo libre es no trabajar por el bien del trabajo. El tiempo libre es tiempo gastado en recobrarse del trabajo, y en el frenético pero inútil intento de olvidarse del trabajo. Mucha gente regresa de sus vacaciones tan agotada que desean volver al trabajo para descansar. La diferencia principal entre el tiempo libre y el trabajo es que al menos te pagan por tu alienación y agotamiento. [4]

Entre tanto, tales problemáticas parecen anclarse en lo que llamamos: Norte global, es decir los países con mayor índice de crecimiento económico. Bajo este supuesto pudiera ser útil, la categorización de un crecimiento cualitativo, irreductible a lo cuantitativo, una visión del mundo que nos oponga la transformación radical de la sociedad, pero también la transformación de nuestras relaciones, de manera frontal contra el productivismo y el crecimiento verde, que tan adecuado ha resultado al neoliberalismo. Democracia, distribución justa, pueden ser dos premisas iniciales, sin embargo habría que ir un poco más hondo, hacía la construcción de una sociedad horizontal, así quizá, pueda resultar un dialogo emancipatorio que vincule al Sur global, en términos relacionales con las alternativas de transformación del Norte:

Hoy en día vivimos el momento culminante de una crisis ambiental que amenaza nuestra misma sobrevivencia, tenemos que avanzar hacia una transformación radical, basada en una visión coherente que englobe todos los problemas. Las causas de la crisis tienen que aparecer claras y lógicas de manera que todos -nosotros incluidos- las podamos entender. En otras palabras, todos los problemas ecológicos y ambientales son problemas sociales, que tienen que ver fundamentalmente con una mentalidad y un sistema de relaciones sociales basadas en la dominación y en las jerarquías. Estos son los problemas que nos ofrece hoy en día la gran difusión de la cultura tecnológica.[5]

Es interesante observar el desplazamiento y la composición de alternativas más allá del capitalismo, independientemente de la condición generalizada que hoy nos opone, nada muestra que sea imposible iniciar la construcción de espacios donde la vida plena de origen a nuevas prácticas de la libertad. Para dar continuidad a un análisis coherente en términos globales, pudiera ser útil problematizar la cuestión con apoyo de la arquitectura teórico-conceptual, que ofrece el desarrollo desigual y combinado, tomando en cuenta que:

Los dos procesos –desigualdad y combinación- que están unidos en esta formulación representan dos diferentes y opuestos y, no obstante, íntegramente relacionados e interpenetrados aspectos o etapas de la realidad. La ley del desarrollo combinado parte del reconocimiento de la desigualdad en las proporciones de desarrollo de varios fenómenos del cambio histórico. La disparidad en el desarrollo técnico y social y la combinación fortuita de elementos, tendencia y movimientos pertenecientes a diferentes etapas de la organización social, dan la base para el surgimiento de algo nuevo y de más alta cualidad. (…) Si la sociedad no se desarrollara en un camino diferencial, es decir, a través del surgimiento de diferencias, por momentos tan agudas que se vuelven contradictorias, la posibilidad para la combinación e integración de fenómenos contradictorios no se daría.[6]

Será necesario, en este sentido, problematizar sobre el concepto mismo de desarrollo, inherente a la idea de progreso y crecimiento económico. Otros relatos suelen sugerir espacios íntimos de dicho concepto y los procesos emancipatorios, en una lectura profunda en clave histórica. De forma similar al termino sustentabilidad, el desarrollo se coloca en la guerra por el concepto, en este sentido, propondremos su politización, pero no sólo eso, sino un acercamiento desigual y combinado a la composición de alternativas de transformación profunda del mundo en clave histórica, relacionada a distintas arquitecturas conceptuales del antagonismo: las revueltas epistémicas.

Esto no puede ser sino policéntrico, únicamente para el quiebre que supone el ejercicio de una lectura en los límites del modelo de producción capitalista contemporáneo, para poder iniciar a teorizar el espectro conceptual, que bien puede evocar un espacio de diferencia teórico, al que hasta aquí denominaremos: la vida plena.


Notas

[1] Víctor Toledo. (Septiembre-diciembre 2015). ¿De qué hablamos cuando hablamos de sustentabilidad? una propuesta ecológico-política. Interdisciplina, Vol.3, 40.

[2] Véase, Carlos Taibo. (2009). Decrecimiento. 28/11/2017, de Sin dominio Sitio web: http://sindominio.net/ahtezar/Txostena/Decrecimiento.pdf

[3] Paul Lafargue. (2010). El derecho a la pereza. España. Público. Pp. 11-13

[4] Bob Black. (No especifica). La abolición del trabajo. 27/05/2017, de http://www.inventati.org Sitio web: https://www.inventati.org/ingobernables/textos/anarquistas/Bob%20Black%20-%20La%20Abolicion%20Del%20Trabajo.htm

[5] Murray Bookchin. (2014). Nosotros los verdes, nosotros los anarquistas. 28/11/2017, de EcoPolítica Sitio web: https://ecopolitica.org/nosotros-los-verdes-nosotros-los-anarquistas/

[6] George Novack. (2012). La ley del desarrollo desigual y combinado de la sociedad. 02/12/2017, de Marxists Internet Archive Sitio web: https://www.marxists.org/espanol/novack/1957/desigual.htm

 

2 comentarios sobre “Aproximaciones libertarias a la Ecología Política. Notas para las ciencias de la rebelión (II)

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